Es un diálogo, no un monólogo!
2 enero, 2018

Actualmente la presencia en las redes sociales se vuelve cada día más indispensable para las marcas. Hablamos de que los consumidores e usuarios de nuestros productos y servicios se informan y toman decisiones basados en lo que encuentran en internet. La clave está en generar puntos de contacto con los cuales nuestras audiencias puedan identificarse con la marca, sentirse escuchados y conmovidos por lo que tenemos para contar.

Ahora, como llegamos a tal punto? Como nos convertimos en una marca racional o emocional para nuestros usuarios? La respuesta es simple: Estudiando a nuestros públicos. Ya no podemos centrarnos únicamente en nuestro producto, sino en la persona que va a consumirlo. Por supuesto, sin perder la esencia de nuestra marca en ello, debemos mantener una coherencia con nuestra estrategia y objetivos.

La conexión con nuestro público puede tener dos enfoques: racional o irracional. En la cara racional, la meta es lograr influenciar en una decisión inteligente de nuestro usuario, beneficio directo que recibirá o impacto que tendrá en su vida elegirnos, apelamos a la razón y a su pensamiento lógico. En cambio en la cara irracional, tocamos las emociones de las audiencias, nos acercamos a sus vivencias, experiencias y emociones buscando construirnos como una pasión para ellos.

El constructo de identidad de nuestra marca debe hacer férreo hincapié en no dejar ningún punto de la cadena descuidado. En palabras de Andy Stalman: El éxito para las marcas del siglo XXI proviene de fusionar de manera coherente, consistente y constante estos 3 componentes: marca (Brand) + mundo físico (Off) + mundo digital (On). Debemos permanecer atentos y saber conectar las tres aristas del triángulo. De esta forma nuestra marca debe ser comunicada correcta y atractivamente pero la experiencia real que tiene el usuario con la misma debe corresponderse.

Concluyendo, en el mundo del branding digital estamos expuestos, el contacto con los consumidores es frecuente e intenso. Es un diálogo, no un monólogo, en el cual el feedback del usuario se vuelve la clave para nuestra comunicación.

Hasta la próxima lectura,
Paula Quiroga