La innovación estratégica disruptiva es encarada en el libro como un enfoque que no es producto de la suerte o la casualidad. El autor la diferencia de la creatividad, la imaginación y la inspiración porque dice que no nace de un talento o de un momento particular, sino de una disciplina aplicada de manera metódica  y constante. La define como una propuesta de valor incrementado (ya sea sobre un producto o servicio existente, una necesidad no resuelta o un problema sin resolución), que debe ser estratégica, es decir planificada a consciencia y lo más importante, que sea disruptiva,  que cambie paradigmas o rompa esquemas, captando nuevos mercados con sostenibilidad y valores de sustentabilidad.

Vale aclarar que este tipo de pensamiento no es algo nuevo, muchos pensadores a lo largo de la historia han sido grandes ejemplos de la IED usada de forma eficaz. Brohm nos lleva al campo de la economía y se ejemplifica con Keynes y Schumpeter. Durante la crisis del `29 fueron las medidas de Keynes las que salvaron lo que parecía una crisis de la que no se podía salir, propuso las medidas proteccionistas en las que el mismo no creía pero supo que eran lo necesario para  salir adelante, se alejó de su forma de pensar lógica para llegar a la solución correcta.  Schumpeter fue quien propuso el término destrucción creativa que postula que las crisis y desequilibrios son el motor de crecimiento de la ciencia,  el emprendedor innovador es quien trae nuevos bienes, métodos, mercados, etc., porque encuentra una nueva solución a una situación estancada o insostenible.

En la actualidad, se vuelve una necesidad esta forma de pensar. Para entender esto, el autor nos sitúa en la posmodernidad. Es un mundo al cual define como multipolar, ya no existen unas pocas ideologías extremistas si no una variedad interminable de ideas con distintos matices, es una sociedad sin fronteras geográficas, interconectada a través de la web. Tiene sujetos críticos y desencantados, individualistas por naturaleza, incluso la define como una sociedad líquida (Bauman) carente de valores éticos y morales fuertes.

El ecosistema digital en el que nos encontramos insertos trae consigo la necesidad de profundos cambios en los 4 campos que componen a la persona: habilidades, conocimiento, actitud  y compromiso. Este desarrollo integral asimismo se ve amenazado por los “demonios” de este tipo de sociedad: el consumismo, las aducciones, el materialismo y la ausencia de compromiso.

Las empresas y organizaciones actuales deben dirigirse a un nuevo tipo de consumidor, el prosumidor. El nuevo cliente define la especificación del producto que compra, ya no podemos centrarnos más en lo que hacemos si no para quién lo hacemos. El cliente o usuario digital es demandante, propenso a cambiar de marca ante la insatisfacción, hay que pensar en donde quiere que estemos para llegar ahí antes que otras marcas, tiene mucha más información sobre lo que la empresa tiene para ofrecerle y por esto es clave no subestimarlo.

Existen 5 claves en el mundo digital:

  • La gente
  • La experiencia del usuario
  • La información
  • La plataforma
  • El aprendizaje continuo

En este ecosistema además es necesario tener aliados estratégicos para lograr asi satisfacer todas las necesidades del mercado.

En la arquitectura social, se determina una forma de hacer las cosas y así se constituyen culturas. Esto sin innovación se conforma como una lógica dominante. Para que esto no suceda, son necesarias las -experiencias co-creadas, procesos de negocios elásticos y flexibles y un acceso global a recursos y talentos.

Las grandes empresas que tienen mayor nivel competitivo, invierten en I+D+i que es investigación + desarrollo + innovación, esto implica incentivar la formación y educación de sus trabajadores, para luego aplicar esos conocimientos en el desarrollo de productos,  esto produce valor en el mercado.

El proceso creativo disciplinado tiene 5 etapas:

  • Preparación ante un problema o necesidad
  • Incubación (aparecen conexiones y asociaciones inusuales)
  • Revelación o insight
  • Evaluación del valor del hallazgo
  • Elaboración

Existen dos referentes del pensamiento innovador disruptivo estratégico: Edward De Bono, quien propuso la idea de pensamiento lateral como forma de resolver los problemas en forma creativa e indirecta, recurriendo a cosas que el pensamiento lógico desecha y propuso combinarla con su técnica de “Los 6 sombreros” en la cual plantea usar de forma secuencial los pensamientos: racional, emocional, crítico, positivo, creativo y de orden. Esto permitirá encontrar los lugares donde la competencia no ha incursionado. Kastica por otro lado tiene por aporte un libro con 30 recomendaciones para el pensamiento innovador, además de esto plantea que los 3 desafíos a la creatividad son romper moldes, generar espacios y emprender.

Concluyendo, la innovación se basa en conocer los deseos del cliente, las potencialidades de la empresa, la tecnología y la adopción de métodos y procesos de creatividad. El éxito de las compañías tiene que ver con crear o detectar océanos azules (nuevos mercados), entregar valor superior u objetos de deseo, nuevos modelos de negocio y la innovación disruptiva. El pensamiento creativo se presenta así como algo que necesita de un ordenamiento, de mapas mentales e ideología. La innovación es un recurso que nos permite estar en todos los momentos que atraviesa el usuario antes de llegar a nuestro producto.